https://soundcloud.com/alexgarciamartin/to-my-mother-gloria2
I saw you last night,
standing in your room
looking back at memories,
and feeling thin and blue
Whatever happens next I cannot tell
for my mind and soul
are made of human mould
And regret's still in the corners
of my dear and foolish mind
when I recall
that took me far away
You and I share so much
since the day you made me breath
and gave me sight
to see the world you built for me
Can't find the words for what
we've been through lately, but I need to say, anyway
I'm sorry and I love you.
jueves, 27 de agosto de 2015
"A Change in Time"
https://soundcloud.com/alexgarciamartin/a-change-in-time-take-3
There's a young man
weeping underground
and a homeless guy
brings him food and wine
It's been a long,long time
since he saw the Sun
Now he stands up
and tries to reach the clouds
and the old bum
is waiting for the day
in which you and I
will take another step
And this endless road
will not be in vain.
But as the night moves on
that wandering man is dead
and everyone keeps quiet
for the things they should have done
Now it's too late
to cry about the past
and all the wrong we've done
will not be washed away
The young man looks around,
but he doesn't find his friend
and all he wants to say is,
"I caught some stars,
and I hold them in my hands".
There's a young man
weeping underground
and a homeless guy
brings him food and wine
It's been a long,long time
since he saw the Sun
Now he stands up
and tries to reach the clouds
and the old bum
is waiting for the day
in which you and I
will take another step
And this endless road
will not be in vain.
But as the night moves on
that wandering man is dead
and everyone keeps quiet
for the things they should have done
Now it's too late
to cry about the past
and all the wrong we've done
will not be washed away
The young man looks around,
but he doesn't find his friend
and all he wants to say is,
"I caught some stars,
and I hold them in my hands".
miércoles, 26 de agosto de 2015
Sound.
https://soundcloud.com/alexgarciamartin/when-tears-fell-down-on-a-summers-night
https://soundcloud.com/alexgarciamartin/steppin-out-of-the-cave-with-a-rose-in-my-heart-2
https://soundcloud.com/alexgarciamartin/steppin-out-of-the-cave-with-a-rose-in-my-heart-2
The Way I see the World (Extractos 2)
El artista echa una mirada a lo desconocido y
nos trae de vuelta una pequeña porción de su universo interior, de su mente.
Trata de hablarnos en un lenguaje sutil, expresando lo que no puede ser dicho
con palabras. El propósito es enseñarnos aquello que no podemos aprender en las
escuelas, algo que nos hace seguir sus pasos e intentar encontrar nuestro
propio lenguaje, cualquiera que sea la su forma.
The Way I see the World (Extractos)
Alguien me dijo, que las personas tenemos tres
miedos por encima de todo, tres caras que nos asustan cuando todo permanece en
silencio y nuestra mente es la única compañía de la que disponemos. Éstos tres
temores son la muerte, el dolor (físico o psicológico), y la locura o
enfermedad mental.
En mi experiencia personal, la locura es algo
mucho peor que la muerte. Es una muerte en vida en la que nuestra mente, que se
supone que debería ser nuestra aliada, se vuelve contra nosotros.
La enfermedad mental puede destruir la vida de
alguien en tan sólo un par de días.
Como es de esperar, he pasado mucho tiempo
meditando sobre estos tres miedos que nos acechan.
Tienen en común el hecho de que nunca sabemos
cuándo se van a manifestar, destruyendo nuestra felicidad como el fuego quema
la hierba seca y amarilla.
En mi opinión, vencer estos miedos es
fundamental para alcanzar la paz interior, la verdadera felicidad, la verdadera
libertad.
Actualmente me encuentro en un lugar en el que
estos miedos se disuelven en el olvido. Como una pesadilla interrumpida por la
luz de la mañana.
Ha sido un camino largo y difícil, y he
tropezado muchas veces. He aquí la cuestión que se planteaba Ernst Jünger, al
preguntarse si la meta es más importante que el camino.
Para mí, camino y meta poseen la misma
importancia, son inseparables, y la meta o el fin están en cada uno de los
pasos que damos. Estamos ahí sin saberlo. También puede ocurrir que estemos
confusos y no veamos ese fin por el cual luchamos.
El Universo entero parecerá conspirar contra
nosotros para evitar que lleguemos al final del recorrido. Y es aquí donde se
libra la verdadera lucha contra nuestro propio ego, esa ilusión de lo que en
realidad somos. Se trata de una lucha silenciosa, que muchos no podrán ver.
Dejará cicatrices invisibles que se abrirán una y otra vez, pudiendo llevarnos
al abismo y la desesperación.
Es en esos momentos de discordia, cuando
realmente tenemos que reducir nuestra velocidad al recorrer el camino. Momentos
en los que uno se replantea todo aquello en lo que pensaba que creía.
Se puede comparar éste proceso con un vaso
lleno de sedimentos. Si removemos el agua, la arena empezará a girar y girar, y
algunos de los granos tendrán su propia órbita.
Sin embargo, los sedimentos acabarán por
posarse suavemente en el fondo del recipiente, dejando ver el agua clara.
Después de la tormenta viene la calma.
Cada uno debe encontrar su propia manera de
librar esta lucha. Un solo ser humano alberga Universos enteros en su interior,
y por muy bien que nos conozca alguien, nunca nos llegará a conocer tanto como
nosotros mismos.
Ahora bien, se trata del ego, nuestra máscara,
lo que trata de hacernos tropezar y caer. El ego es la coraza que nos envuelve
y absorbe. Sus cimientos se establecen ya en nuestra infancia, cuando
familiares y profesores nos dicen que nunca seremos capaces de realizar esto o
aquello. Pronto comenzamos a levantar una fortaleza alrededor de nuestro ser,
una fortaleza hecha de ilusiones y de sueños frustrados-
Algunos consiguen derrotar a sus “demonios” y
logran ver cumplido aquello que siempre anhelaron. Esto no quiere decir que
todo vaya a ser fácil, o de la manera en que lo soñaste. Pero no estarás
tratando con tus “demonios interiores”, y es más probable que tu mente sea
entonces tu amiga, tu herramienta, ayudándote a conseguir tus objetivos.
Estos pueden ser tan sencillos como hacer
feliz a alguien, llevar algo de alegría al alma de alguien.
Si esperas realizar grandes hazañas, es más
fácil derrumbarse y rendirse, ya que habrá muchos más obstáculos en el camino.
El fracaso estará detrás de cada paso que
demos. Yo he estado a punto de rendirme en más de una ocasión, pero siempre
había una parte de mí que me decía que merece la pena intentarlo. Ésta es la
única oportunidad que tenemos para experimentar la vida después de todo, por lo
menos en éstos cuerpos que habitamos. Así pues, el fracaso no significa nada
para mí, lo rechazo. También se debe a que no intento realizar grandes hechos,
y tengo claros mis objetivos. Tan sólo se trata de creer en lo que estás
haciendo, y permanecer fiel al camino que te has propuesto recorrer.
No lograrás grandes cosas, a no ser que
empieces desde abajo, organizándote y arreglando todo aquello que vaya mal en
tu vida.
Ésta organización puede empezar por conseguir
que nuestra mente no nos obstaculice el paso.
La Espada de Damocles
Bajo nuestros pies cansados y errantes se
extiende el páramo en el cual vagabundean aquellos que ya dejaron este mundo
suicida.
Sobre nosotros, todos los sueños de libertad y
demás castillos en el aire que nunca vieron la luz, barridos por las mareas del
tiempo…en un vaivén incesante, nuestras utopías y anhelos por la llegada de un
mundo mejor se sumergen en el olvido.
Vivimos en una ilusión, una nebulosa de
aquello que fue y de lo que podría llegar a ser. Nunca llegamos a apreciar el
momento presente en su totalidad. Y dado que somos seres limitados, con
sentidos que pueden llevarnos a confusiones, nuestra percepción de aquello que
nos rodea puede ser errónea o estar distorsionada.
Sin embargo, ¿hasta qué punto es falsa la imagen
que alguien puede tener?
En el caso de ser capaces de ver fenómenos que
la mayoría no puede percibir con sus sentidos, seremos tachados de enfermos
mentales o, dejando a un lado los eufemismos, de locos. Cuando hablo de “ver”,
no me estoy refiriendo al mero hecho de procesar las imágenes a través de
nuestros ojos y cerebro.
Si no somos demasiado estrechos de miras, nos
daremos cuenta de que hay otra forma de visión; otra manera de ver mediante la
mente, ese órgano etéreo que puede ser tanto un aliado como un obstáculo.
Es esta visión la que nos permite tener una
percepción más amplia y precisa de nuestros alrededores. Se trata de una vista
semejante a la de un halcón o cualquier otro ave de presa. De este modo, se
observan los movimientos del mundo con otra perspectiva; desde la posición de
un testigo que presencia un delito que tiene lugar en la acera de enfrente.
Este testigo no siempre tomará parte en la
acción, por razones que sólo a él le atañen; pero su percepción y visualización
del crimen cometido tendrán consecuencias y repercusiones más adelante.
Las disputas reviven, y el cambio excava en
los estratos del pasado para que podamos seguir señalando con un dedo acusador
a alguien o algo, sea quien sea. Incluso llegamos a señalar a nuestra idea de
“Dios”. Nos basta con culpar al vecino de nuestros males y achaques; basta con
encontrarse a un “extraño” para que nos sintamos aliviados al verter nuestro
odio contra él. Es la manera que tenemos de solucionar nuestros problemas.
Llevamos tiempo caminando sin rumbo sobre los
cadáveres de las personas que fueron arrojadas por la borda de este navío cuyo
nombre es “Humanidad”. Pero lo cierto es que, la triste historia de nuestra
especie raras veces ha visto indicios de dicha “humanidad”. Y estos momentos de
lucidez casi siempre han sido tan breves que se asemejan al rápido arder del
fuego de una cerilla. Muchos de estos momentos pasaran desapercibidos en el
caótico océano que surca nuestro “buque de guerra”.
Todos hemos oído hablar de los asesinatos,
torturas, mutilaciones y demás actos de crueldad. Crecemos escuchando estas y
otras historias que tienen lugar en nuestra sociedad desde tiempos
antediluvianos.
Quizás es demasiado tarde para el perdón y la
compasión. Puede que nunca lleguemos a convertirnos en seres mejores, en seres
humanos. Tenemos la forma, sí, pero en el fondo no somos sino monstruos capaces
de las más terribles atrocidades.
Es posible que el tiempo del Übermensch nunca llegue. El
“superhombre” de Nietzsche no es necesariamente un ser humano mejor, sino un
paso más allá en la escala evolutiva, algo diferente.
Pero el tiempo se nos acaba y los cielos no
derramarán lágrimas con nuestra ausencia.
Nuestra sociedad está basada en la violencia y
en el odio hacia aquello que difiere de lo previamente establecido por una
oligarquía, unos pocos que nos inculcan cuál debe ser nuestra manera de actuar
y pensar.
En los colegios, los niños aprenden a
comportarse igual que lo harán más tarde, durante su vida adulta. Seguiremos
siendo críos incluso cuando hayamos dejado atrás nuestra etapa escolar.
Más adelante, el tedio del día a día nos
obligará a llevar de forma permanente una máscara, caras inexpresivas en un
tren que no lleva a ninguna parte. Sonreiremos al ver alguna aberración en la
pantalla de la televisión. Cenaremos productos químicos y escucharemos por la
radio sólo aquello que debemos escuchar.
Así, con el paso de los años, nos convertimos
en productos, en esclavos de un régimen que se extiende por todos los rincones
de la Tierra. El Estado Mundial ya se está instalando en todos los territorios.
Se cuela por debajo de las puertas de los hogares y observa al detalle cada uno
de nuestros movimientos.
Son el jefe de la tribu y el chamán; el
emperador y el sumo sacerdote.
Mientras mueven sus hilos, se nos mantiene
entretenidos, satisfechos con lo que poseemos, cuando en realidad somos
nosotros, el individuo singular, “el ciudadano de a pie”, los que estamos
siendo consumidos por fuerzas que no alcanzamos a entender. Si tenemos dinero
en los bolsillos y una tele de plasma con cientos de canales, no hemos de
quejarnos. Lo único que nos hará patalear y lloriquear será que nos impidan ver
el “reality show” de las diez y media.
Por la mañana, volveremos a ponernos el
disfraz. Llevaremos a los niños al colegio para que puedan reírse a costa del
más débil, y miraremos el reloj, esperando y contando las horas que quedan para
que empiece nuestro programa favorito.
La verdad es que no hemos cambiado mucho;
cambian las formas, los colores sobre el lienzo, pero en esencia, el retrato de
la sociedad sigue siendo el mismo.
Somos la mosca que da vueltas en el Universo
eternamente, la especie que se aniquila a si misma por puro placer.
Pronto llegarán las guerras, volveremos a
sufrir; las matanzas y las violaciones estarán a la orden del día. La nuestra
es una lucha incesante por el poder.
El poder, ese veneno que guardan para sí unos
pocos, vertiéndolo poco a poco sobre el pan de los más pobres y desgraciados.
Esa ponzoña que hace que nos enfrentemos unos a otros.
Ya casi no queda tiempo para un cambio a
mejor. Solo los ingenuos seguimos teniendo alguna esperanza de que llegue a
ocurrir en nuestro tiempo, en nuestra propia época.
Pero estas esperanzas se tornan en un amargo
desengaño al oír las tristes historias de cada día. Estamos al borde del abismo
y alguien nos tiene en su punto de mira. Ya no habrá vuelta atrás, ni podremos
borrar nuestros actos. Pero es el camino que tomamos hace muchos años. Es la
historia de Caín y Abel elevada al máximo exponente.
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